Selfishness and sticker albums / Egoísmo y álbums de figuritas

Right now all the kids in Buenos Aires are consumed with filling their South Africa World Cup Sticker Albums.  Almost every kid we know has the album and is trying to trade their extras for the ones they don't have yet.  Our kids are no different so I have been giving the sticker packs out as prizes for different things each week.  Then, they run furiously to their album and start putting in their stickers.  Today the boys were bickering over which stickers belonged to who as they got ready to put them in the book.  The irony of this is that they are sharing one album so it doesn't matter.  We have probably talked to our boys at least 500 times about how privileged they are and how many people in the world do not share in these same privileges.  They have visited the neighborhood of our maid where her neighbors have 12 children in one tiny house and often do not have water, heat, or electricity because they cannot pay their bills.  My maid shares openly with them about the fact that she is poor.  I feel very grateful that she is able to do that and that she invites us into her home.  I am glad that my boys have met the children in her neighborhood because the idea that there are people out there with much different lives is not abstract to them.  Which brings me back to the boys fighting over the stickers and the idea of false compassion.  My husband was home when they were arguing a second time and heard me giving them a lecture about their selfish attitudes.  Then he told them he was taking the stickers and giving them away.  They burst into tears and I felt pained.  It pained me because I know how much the stickers mean to them.  Yet the reality is that they were behaving badly and needed to feel the pain of losing them to appreciate the privilege.  Ultimately, they are now excited to give the stickers to the boys (and 1 girl) that live next door to my maid. And hopefully it is another step towards them learning empathy, kindness, and love.  The picture is of a cartonero in a park near our house.  The cartoneros make their living by going through the garbage and pulling out the recyclables here in Buenos Aires.

En este momento todos los chicos en Buenos Aires están embobados con sus álbumes de figuritas de  Sudáfrica 2010 FIFA Copa Mundial. Casi todos los chicos que conocemos tienen el álbum y están tratando de cambiar sus figuritas repetidas por las que no tienen todavía. Nuestros hijos no son diferentes por lo que he estado dando stickers como premios por cosas diferentes cada semana.  Ellos corren con furia a sus álbumes y empiezan a pegar sus stickers. Hoy los chicos estaban peleando por a quién pertenecían las figuritas para ponerlas en el libro. La ironía de esto es que están compartiendo el álbum así que no importa porque ellas van en el mismo álbum. Probablemente hemos hablado con nuestros muchachos por lo menos 500 veces acerca de cuán privilegiados son y de cómo muchas personas en el mundo no comparten estos mismos privilegios. Han visitado el barrio de nuestra empleada donde sus vecinos tienen 12 niños en una pequeña casa y, a menudo no tienen agua,  calefacción, o la electricidad porque no pueden pagar sus cuentas. Mi empleada es abierta con mis hijos sobre el hecho de que ella es pobre. Me siento muy agradecida de que ella es capaz de hacer eso y que nos invita a su casa. Me alegro de que mis hijos se hayan juntado con los muchachos que viven al lado de ella, porque la idea de que hay gente por ahí con vida muy diferente, ahora no es un abstracta para mis hijos. Lo que me lleva de nuevo a los muchachos peleando por los stickers y a la idea de falsa compasión. Mi marido estaba en casa cuando estaban discutiendo por segunda vez y me escuchó darles una conferencia acerca de sus actitudes egoístas. Entonces él les dijo que iba a tomar las figuritas y regalarselas a alguien.  Se echaron a llorar y me sentí dolida. Me duele porque sé lo mucho que significan estos stickers. Pero la realidad,es que ellos son muy privilegiados y ellos tenían que sentir el dolor de perderlas para sentirse agradecidos. En última instancia, ahora están entusiasmados de dar los stickers (y un álbum) a los chicos (y 1 chica) que viven al lado de mi empleada. Y espero que también sea otro paso para ellos para aprender empatía, amabilidad, y amor por otros.